Autorización simple: cuándo la necesitas y cómo hacerla válida
Una autorización simple es el documento más rápido para dar permiso por escrito a otra persona para que haga algo en tu nombre. No hace falta notario, pero conviene redactarla bien para que cumpla su función si alguien la pide.
Casos habituales
- Recoger un paquete, una compra o un documento en tu nombre.
- Recoger a un menor de un centro escolar o una actividad extraescolar.
- Presentar documentación en una administración cuando tú no puedes acudir.
- Prestar un objeto de tu propiedad (por ejemplo, para que alguien use tu coche puntualmente).
Qué debe incluir para ser útil
- Identificación completa de quien autoriza y de quien queda autorizado (nombre y DNI/NIE).
- Descripción clara y concreta de para qué se concede el permiso.
- Periodo de validez: una fecha puntual, o un rango entre dos fechas.
- Fecha y firma de quien autoriza.
Es habitual que quien recibe la autorización tenga que presentarla junto con una fotocopia del DNI/NIE de la persona que autoriza, así que conviene tener ambas cosas a mano.
¿Cuándo NO basta con esto?
Para actos de mayor trascendencia jurídica —representación legal amplia, firma de escrituras, gestiones bancarias importantes o actos que exijan comparecer ante notario— este documento no es suficiente: hace falta un poder notarial específico. La autorización simple está pensada para gestiones cotidianas y puntuales, no para sustituir una representación legal formal.
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